CUENCA





Cuenca es, junto con Toledo, otra de las capitales de provincia de Castilla-La Mancha declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Su espectacular enclave, entre las hoces de los ríos Júcar y Huécar, hace de su casco antiguo uno de los más bonitos e interesantes de la región. Pero la provincia no se resume sólo en ella. Cuenca es una provincia llena de contrastes, tanto histórico-artísticos como paisajísticos, donde poder descubrir su magnífica gastronomía, sus tradiciones, fiestas y artesanía.









                                              


CUENCA CASCO HISTÓRICO





La historia ha dejado a esta ciudad dividida en dos partes muy señaladas a partir del siglo XIX: la parte alta y la baja, donde se van a ir acomodando las nuevas clases medias, comerciales y administrativas, dejando la parte alta cada vez más despoblada. En la parte alta se encuentra aquella ciudad histórica, con sus monumentos más representativos.
Aunque su imagen más representativa son las Casas Colgadas, cabe destacar otros monumentos como la Catedral de Nuestra Señora de Gracia, que fue construida en el lugar en donde anteriormente estuvo la mezquita, el Palacio Episcopal, el Ayuntamiento, el Convento de San Pablo (Parador de Turismo), la Casa del Curato, la Iglesia de San Martín, el Museo de Arte Abstracto Español o el Museo de las Ciencias.







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RUTA DE LA SERRANÍA DE CUENCA





La Serranía de Cuenca es uno de los parajes naturales más impresionantes de región, declarado Parque Natural en 2007. Estos paisajes serranos se reparten por el nordeste de la provincia como una prolongación del Sistema Ibérico. Es una comarca extensa caracterizada por la belleza de sus paisajes, el nacimiento de ríos -como el Cuervo- en el corazón del monte, las profundas hoces labradas por las aguas, la abundante vegetación y la ausencia de núcleos de población. En ella destacan: la Ciudad Encantada, el nacimiento del río Cuervo, el Parque cinegético del Hosquillo, el Alto Tajo o las torcas de los Palancares son algunos de los puntos más destacados.









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LA MANCHA Y LA MANCHUELA CONQUENSES





El máximo reino del paisaje manchego se reparte por el tercio sur de la provincia. El cereal, el olivo, las viñas y el pastoreo fueron las antiguas ocupaciones de los pueblos caracterizados por su agrupación en torno a iglesias y palacios de grandes señoríos, como el marquesado de Villena, que hasta el siglos XVII dejaron espléndidas muestras de arte religioso, civil y militar pues no pocos son los lugares con impresionantes castillos como los de Alarcón, Belmonte o Garcimuñoz. En la Manchuela destaca la sorpresa paisajística de las hoces del río Cabriel, un mundo virgen donde se ofrecen sinuosos barrancos por donde el agua discurre acompañada de una espesa vegetación autóctona.







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EMBALSES ALCARREÑOS Y MANCHEGOS





Desde el punto de vista paisajístico esta zona localizada en la parte occidental de la provincia se sitúa entre  la prolongación del paisaje alcarreño con el embalse de Buendía hacia el norte y la antesala de La Mancha hacia el sur con la gran presa hidráulica de Alarcón. Además, aquí se reúnen los principales vestigios romanos en las históricas ciudades de Segóbriga, Ercávica y Valeria, juderías como las de Huete o la huella de la potente Orden de Santiago en Uclés.